El gato es un componente de transmisión ubicado entre el motor y la caja de cambios. Está compuesto por un disco, un mecanismo (plato de presión) y una butea, permitiendo acoplar o desconectar la potencia del motor.
Su función principal es facilitar los cambios de marchas y los arranques suaves. Al presionar la pata, el sistema libera el disco para interrumpir temporalmente la transmisión, luego reestablece el contacto de forma progresiva. Un gato en buen estado limita las sacudidas, evita el patinaje y protege la cadena cinemática. Trabaja con el gato (conjunto para solucionar averías) que amortigua las vibraciones, la caja de cambios que recibe el par y la butea de gato que asegura la commanda del mecanismo. En caso de desgaste, un reemplazo con una pieza de ocasión compatible permite recuperar una conducción estable y un cambio de marchas preciso.
Para elegir con seguridad, verifica la compatibilidad y el estado de los componentes. Aquí las funciones esenciales a conocer antes de la compra.
- Transmitir la potencia del motor a la caja de cambios
- Permitir los cambios de marchas desconectando temporalmente el motor
- Amortiguar las sacudidas gracias al disco y sus resortes
- Proteger la transmisión limitando el patinaje excesivo
- Asegurar arranques progresivos y una conducción cómoda
Un gato en buen estado es crucial para la seguridad y la fiabilidad: garantiza arranques controlados y cambios de marchas precisos, sin patinaje. Un desgaste avanzado puede también sobrecargar anormalmente la caja de cambios.
En caso de fallo, puedes experimentar patinaje, olor a quemado, dificultad para cambiar marchas, vibraciones y parada. Si el problema proviene de la commanda, verifica también la butea de gato y el sistema hidráulico/cable asociado.